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Vellezzo - Sanremo (Esp)

Estamos a finales de 2018.

"¿Qué os parece si nos apuntamos a la Granfondo Milano-Sanremo?". Son 304 km.


Empezamos a pensar en ello. Empezamos a fantasear con ello.


La idea parece una broma, mete miedo, intriga.

La idea, incluso hoy, parece un poco loca.


Pero en febrero de 2019 la vida nos detuvo.

Yo tenía ganas de hacer mi primera carrera en bicicleta.

Elegí una randonne de 100 km con salida en Milán.


Mi amigo Max intentó convencerme mil veces de que no la hiciera.

"Teudis, en carreras así hay mucha gente que no sabe ir en grupo. Teudis, de verdad, no te lo vas a creer pero mucha gente no sabe montar en bici. Tengan cuidado, por favor. Es peligroso".

Max estaba muy preocupado.

La noche anterior me envió un larguísimo mensaje con todos los "trucos" a adoptar en este tipo de eventos.


Por desgracia, todo lo que había descrito ocurrió.

Max tenía razón.


Ahora, cuando habla, yo callo, escucho y aprendo.


Ese día, por culpa de un idiota, tuve un accidente muy grave.

Sólo puedo dar gracias al cielo y al casco de calidad que llevaba (que por cierto me había regalado Max).

El proyecto de Sanremo tuvo que ser pospuesto.


Unos meses después, todavía con las secuelas del accidente encima, me dí cuenta de que mi pierna y mi cabeza querían volver a pedalear.

Me caí. Y tenía que volver a levantarme. Como he hecho siempre .


Entonces el proyecto tuvo que ser pospuesto de nuevo.

El mundo estaba en el caos. El lockdown estaba en todas partes.

El año 2020 teníamos que pasarlo en casa. O casi.

Iremos a Sanremo en el futuro.


Mientras tanto, entrenamos. Cada vez nos conocemos mejor. Pedaleamos juntos horas y horas.

Yo, Paolo, Max, Teo. De vez en cuando entrenamos con Luca o Claudio.


Somos constantes, perseverantes.

Mejoramos.

Notarlo es muy agradable.


Vamos a la Liguria, Penice, Oropa, Valle Imagna, Zambla, Oltrepò y mil lugares más.

Vivimos juntos crisis de hambre, entramientos, pinchazos. Pero también muchas alegrías.


No se trata sólo de ciclismo. Estamos creciendo juntos.




¿Y qué pasa con Milano-Sanremo?

Han pasado casi tres años desde que empezamos.

Y ayer, 26 de junio de 2021, la hicimos.

Fue maravilloso.



La gripe ha dejado a Paolo en casa. Le hemos hechado mucho de menos.


Hemos experimentado el calor, las charlas, los hermosos paisajes.

Hemos experimentado la rotura de un cable del cambio y la visita al mecánico.


Hemos vivido mi "pájara" en la parada de los 212 km.

"Teudis, has llegado hasta aquí. No tienes que demostrar nada a nadie".

"Chicos, dejadme descansar un momento. Voy a reiniciar. No puedo decirle a mis hijos que me he retirado".

Dije a mi mismo que terminaría por ellos. Y así lo hice.


¿Qué aprendí ayer?


  • Que el ciclismo es una mierda de deporte. Seamos realistas.

  • Que el deporte es una maravillosa escuela de vida.

  • Que Italia es maravillosa.

  • Que la perseverancia y el sacrificio mueven los límites infinitamente.

¿Por qué lo sé? Porque hace años, de vez en cuando, iba al trabajo en bicicleta.

Pedaleaba 23 km y llegaba muerto. Hecho polvo.

Ayer hice 281 km en bicicleta.


Pero, ¿qué he aprendí realmente?


Que en esta vida tan dura, solos no somos absolutamente nada.

Que sólo compartiendo estamos bien.

Que los amigos son un tesoro precioso.


Me gustaría poder tener siempre a mis amigos a mi lado.

Junto a ellos la vida sabe mejor.


Aprendí que en la vida, si tienes problemas, siempre aparece alguien que te dice:

"No puedo pedalear por ti, pero puedo quitarte algo de aire de la cara. Quédate detràs de mi durante un tiempo. Será más fácil pedalear".

No siempre nos damos cuenta quando nos ayudan. Es muy bonito cuando ocurre.


He aprendido que si tienes en mente para quién vale la pena el esfuerzo, los límites no existen.

Cuando estaba en crisis fueron mis tres rayos de sol los que me dieron fuerzas.



Amigos.

Max y Teo, que estuvieron conmigo ayer.

Paolo, que estaba conmigo aunque no físicamente.

Y los demás. Ellos saben quién son.


Con los amigos se alcanzan metas increíbles.

Con los amigos los límites no existen.

Solos no somos nada.


Los amigos son un regalo precioso.


Y lo siento, sobre todo por ellos, porque mi cabeza ya está llena de nuevas aventuras.









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