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  • Immagine del redattoreEl Pincha Uvas

Somos un desastre

Nuestros padres crecieron en tiempos históricamente complejos.

Tuvieron que luchar.

Y crecieron bien.

Se vieron obligados a comprender cuáles eran las verdaderas prioridades.


Nuestra generación, la mía, creció en el boom económico de los años setenta y ochenta. No había grandes problemas.

En general, no tuvimos que vivir guerras, luchas armadas, afiliaciones políticas que defender con sangre, ni cosas por el estilo.

Crecimos, quizá, en un mundo demasiado cómodo.


Ahora tenemos más de 40 años.

Somos los "adultos de la sociedad". Los que de alguna manera la dirigimos.

Mi generación dirige la política o las empresas. Y todos tenemos más de 20 años de experiencia profesional.

Deberíamos ser lo que nuestros padres fueron para nosotros y para la sociedad.

En lugar de eso, somo un desastre.


Mis hijos juegan al fútbol.

Cada fin de semana veo muchos partidos.

Y os cuento la experiencia de los últimos días.


Sábado

Torneo de equipos de niños de 11 años. Ninguno llegará a ser campeón de fútbol.

En las gradas un equipo tiene un grupo de padres ultras, como los se en el estadio sin camiseta y con un megáfono en las manos.

Estos papás se pasaron los partidos gritando cosas indecentes a sus hijos como 'tenéis mierda en las piernas', 'si tenéis que jugar así nos vamos a casa', 'sois incapaces de jugar' .... y un largo etcétera.

Nosotros, que somos un grupo tranquilo, intentamos hablar con ellos para hacerles entrar en razón.

¿Y qué hicieron?

Vinieron hacia nosotros con aire amenazador, buscando pelea y gritando inexplicablemente (pelea que obviamente evitamos).


Domingo por la mañana

Partido de chicos de 14/15 años.

Gradas enormes y padres de los dos equipos separados por una gran escalera.

Los padres del otro equipo no paraban de gritar.

En un momento dado una madre de las nuestras gritó de mala manera contra las madres contrarias.

Se produjo un gran jaleo con algunas bofetadas entre dos padres.

Una situación muy embarazosa, afortunadamente con muy pocos padres implicados.


Domingo por la tarde

Había un torneo infantil en el pueblo.

Unos chicos del equipo de los del 2008 se ofrecieron a arbitrar el torneo de los 2012.

Yo estaba en la grada porque, como todos los años, Teudis también arbitraba.

Tras una sucesión de comentarios cotra el abitro de 14 años levanté la voz y dije:

'¡Señores, basta! ¿No ven la edad que tiene el árbitro? ¿Por qué no animan a los niños y le dejan en paz?".

Las madres asentían mientras yo hablaba.

Dos padres me contestaron muy mal.


Lunes por la tarde

En el torneo participaban partidos de niños de 8 años (8!).

El entrenador de un equipo visitante gritaba y amenazaba sin parar a otro árbitro de 14 años.

Cuando la situación se volvió insostenible, un adulto que estaba en el campo intentó calmarlo.

No hubo manera.

Tampoco hubo manera cuando los espectadores le gritaron que parara.

¿Se calmó el entrenador?

No. En respuesta, corrió hacia las gradas para ir a pegar a un padre.



Señores y señoras, a lo mejor estos ejemplos os parecerán exagerados o anómalos. Pero ocurre todo el tiempo y constantemente.

Somos adultos a los que no hay que copiar.


A menudo me avergüenzo de nosotros, los adultos. Deberíamos ser guías y educadores.

No sé por qué somos tan irrespetuosos con todo y con todos.

Quizá hemos crecido en una época demasiado serena.

Y no somos capaces de captar lo bello.


Espero que los niños no nos miren. Que no se atrevan a copiarnos.

Espero que sean capaces de elegir sus propias referencias.

Espero que lleguen a ser mejores que muchos adultos que veo.

Y espero que sean capaces de separar lo bueno de lo malo.

No siempre es fácil.


Deseo que nuestros hijos construyan un mundo mejor que el que les estamos dejando.

Lo deseo por ellos.

Y lo deseo por el futuro del mundo.


¿Quién quieres ser?

¿Los adultos del primer vídeo o los niños del segundo?






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EL PINCHA UVAS

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