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Los chicles

El sábado por la mañana.

Quieres dormir.

Pero te levantas a las 7.

Tienes que llevar a tu hija a la estación. Tiene que ir a la escuela.

Llegas a casa después de tomar un café en el bar.

Despiertas a Jordi. Lo ayudas a preparar el desayuno. Su madre lo recogerá para ir a una comida del colegio.

A las 10, "Teudissino" sigue durmiendo.

Y tu, si quieres, puedes finalmente holgazanear.

Pero haces algunos ejercicios en la colchoneta del Decathlon.

Luego hago una lavadora y limpio la casa.

Son las 12:30. Teudissino se despierta . Al final de la escuela está bien cansado.

Vamos a comer. Los dos Teudis solos. Casi nunca ocurre.


A las 3 de la tarde vamos al partido de fútbol.

Es un momento de total relajación para mi.

Podría ver jugar a Teudissimo durante días.

También llegan Anna y Jordi.

De nuevo estamos todos reunidos.

Nos sentimos bien cuando lo estamos.


Después del partido íbamos a ir con la autocaravana.

Esta vez el destino habría sido la Valle de Aveto.

Es una zona maravillosa y por descubrir.

Pero desgraciadamente el pronóstico del tiempo es malo. Muy malo.

Así que decidimos que nos quedamos en casa.


Todavía es sábado.

Estamos en casa.

Descansamos un poco en el sofá.

Lo necesitamos.


"Chicos, me voy ha hacer la compra. ¿Alguien quiere venir?"

"Yo papo, voy contigo", dice Jordi.


Escribo la lista.

Cogemos las bolsas.

Y nos vamos.


Elegimos un supermercado de la zona diferente de los habituales.

Nos gusta cambiar de lugar y de productos.


Llenamos el carro.

Carne, pescado, verdura, fruta, yogures y mucho más. Tal vez demasiado.


Y entonces todo sucede.

Tal vez sea una pequeñez.

Pero realmente me tocó mucho.


Llevamos ya un tiempo fuera de casa.

Estoy con Jordi, que me sigue y me ayuda.

Teudissino y Anna están en casa, descansando en el sofá.


Mientras estamos casi pagando Jordi dice:

"Papo, ¿puedo comprar unos chicles?"

"Claro, cariño".

"Entonces me compraré de dos tipos, porque sé que a Anna le gustan estos y a Teudis estos otros".


Para él no compró nada.


Me impresionó mucho.


Pero, ¿qué bonito es que alguien piense en ti?

Pero, ¿qué gesto tan profundo, aunque fuera pequeño, fue elegir esos chicles?

Todo el amor del mundo estaba dentro en esa decisión.


No sé de dónde saca Jordi esos sentimientos.

En otras ocasiones sus hermanos han hecho lo mismo.

Los tres tienen sus propios caminos.

Piensan el uno en el otro.

Se apoyan mutuamente. Se abrazan.

Se ayudan mutuamente. Se defienden mutuamente.


Se tienen en cuenta mutuamente.

Siempre. Cada momento.



Mis "tres rayos de sol" deben haber visto una forma de vivir.

Porque se aprende lo que se ve.

Y eres lo que haces.


Mis hijos son una cosa hermosa.

Y así lo transmiten.


¿Quién, quién no querría que alguién pensara así en él?

¿Quién, quién no querría que alguien le comprara chicles?

Mis tres rayos de sol también me los compran a mi.

Ellos también piensan en mí de esa manera.


Aprendo mucho de ellos.

Son un regalo.


Nada ocurre por azar.

Espero no dejar nunca de aprender.

De todo.

Y también de mis hijos.


Y espero que alguien te compre tus chicles favoritos.






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