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  • El Pincha Uvas

La vida es una cuestión de atención

Lemas.

Frases hechas.

Proverbios.

Anuncios emocionales.

Aforismos.


Estamos llenos de ellos.

Yo también los uso mucho.


Algunos de ellos son una brújula a la que me aferro.

Me ayudan a no perder el rumbo.

Últimamente he pensado mucho en "Somos lo que hacemos, no lo que decimos".

Y siempre llevo en mi corazón: "Lo bonito trae lo bonito, lo feo trae lo feo".


Es cierto que el esfuerzo, el trabajo duro y el sacrificio nos llevan a metas inesperadas.

Sin ellos, la victoria sería efímera, vacía de significado.


Hay dos estudiantes en el aula.

  • Un superdotado que obtiene un sobresaliente en un examen. Nunca ha tenido que abrir su libro.

  • Uno que lucha por sacar un 7 después de haber sacado siempre un 6 en sus otros exámenes. Ha estudiado cada tarde con abnegación para superarse a sí mismo.

¿Cuál de los dos estará más contento con la nota?


La alegría de conseguir un objetivo es mucho mayor si nos hemos esforzado.

Pero también hay que dar un paso más y superar esas frases de "si quieres, puedes".

Falta un concepto: la atención al detalle.


¿Estamos seguros de que todo en la vida depende del esfuerzo?

El esfuerzo adquiere valor si se tiene un objetivo claro. De lo contrario, con el tiempo, se convertirá en una mortificación.

"Si conoces el porqué, el cómo se hace más fácil".


Atención al detalle. ¿Has pensado alguna vez en eso?

La atención al detalle puede convertir el esfuerzo en pasión.

La claridad con respecto al objetivo llenará de atención y significado cada esfuerzo, cada acción.


Estás montando en bicicleta en Liguria.

Hay un grupo de seis personas con niveles de entrenamiento y experiencia muy diferentes.

Pero, ¿qué bonito es ver que los más experimentados dirigen a los demás sin buscar ningun reconocimento?

El más experimentado, que lidera el grupo, se gira constantemente para ver si sus amigos están allí. Quiere que todos lleguen a la meta para que se diviertan y aprendan a pedalear mejor.

Y no lo hace por esfuerzo, sino por preocupación por los amigos que le acompañan.





Estás en un bar.

Ves a un padre y una hija.

Están comiendo un sándwich lejos de la entrada.

Una mujer con muletas quiere entrar. Pero nadie la ve. Ni siquiera los camareros.

El padre se levanta a toda prisa. Deja entrar a la señora y la ayuda a sentarse.

Luego vuelve con su hija y sigue charlando como si no hubiera hecho nada.

La hija y la mujer se sorprenden. Y sonríen.


Estás en la estación.

De vacaciones.

Un grupo de adolescentes quiere tomar el tren.

Hay una pandemia mundial. Uno de ellos se da cuenta de que no lleva máscara. No podrá subir. No sabe cómo llegar a casa.

Una chica de vacaciones con su familia tiene una máscara de repuesto.

Sin decir nada, se acerca al chico. "Toma, cogela. Yo tengo uno de más".

El chico sube al tren. Sonríe. Asombrado.




Estás en el coche.

Es invierno. Hace frío.

El hermano mayor está resfriado.

El hermano pequeño saca un paquete de pañuelos del bolsillo y dice:

"Toma el paquete y llévalo a la escuela. Lo he cogido para ti. En casa he visto que estabas resfriado y sabía que te olvidarías de coger los pañuelos".



Estás en la playa.

Un adolescente trabaja en un supermercado.

El coche de una pareja de ancianos no arranca.

"Suba, señor. Voy a empujar el coche. Lo ponga en marcha cuando me oiga gritar. El motor arrancará.

Eso es lo que ocurre.

Meses después, el chico recibe una llamada de su abuela, que vive a 140 km de distancia.

"Mis vecinos me han hablado de un joven que les ayudó. Me han dicho el lugar y han describido al joven. Eras tú, ¿verdad?"

El chico sonrie. "Sí, abuela. Vaya, qué pequeño es el mundo".


Los detalles.

Los detalles cambian el mundo.


Los detalles fueron un esfuerzo físico o mental.

Pero eran gestos llenos de atención.

Sin saberlo, cambiaron a la persona que los hizo.

Y tal vez, sólo tal vez, cambiaron a las personas que los recibieron.


La vida es una cuestión de atención!


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