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  • El Pincha Uvas

El desastre del Mottarone (esp)

Tengo que escribir algo.

Ha pasado una semana.

Catorce personas muertas.

Y un niño que gracias a Dios parece que va a salir adelante.

Pero lamentablemente con toda la familia en la lista de los catorce.


  • "¿Pero nos damos cuenta realmente de por qué ocurrió el desastre?"

El sistema de frenado de emergencia había sido manipulado.

  • "¿Y por qué?"

Porque estaba defectuoso y no querían cortar el servicio.

  • Y de nuevo, "¿Por qué?"

Porque así no perderían dinero para salvar un presupuesto que ya estaba en crisis por culpa de Covid.




Pero señores... "¿En qué clase de mundo vivimos?"

Catorce personas han desaparecido.

Y con ellas se va un trozo de vida de todos sus seres queridos, conocidos, amigos, colegas.

Y, obviamente, también se romperan las vidas de los investigados. Y con ellos las vidas de todos sus familiares.


Catorce personas. Y podrían haber sido muchos más.

Sin las restricciones sanitarias habría habido mucha más gente en esa cabina.



El dinero.

Maldito sea.

Es necesario. Por supuesto que sí.

Ojalá yo tuviera más para vivir más tranquilo.

Por supuesto.

Pero hace años que sé cuáles son mis prioridades.

Lo que es realmente importante para mí.


No quiero trivializar. No quiero ser moralista. No quiero decir los tópicos habituales.

Pero todo el dinero del mundo no vale lo que querían hacer en ese teleférico.

Pero todo el dinero del mundo no vale, por ejemplo, los ingresos de las tabacaleras, que lavan sus conciencias poniendo imágenes y eslóganes en sus paquetes aun sabiendo la cantidad de gente que muere de cáncer por su culpa.

Y tengo que incluir a mis padres, que nos dejaron solos demasiado pronto a mi hermana y a mí. Veintitrés años, yo. Veintisiete ella.

Mis padres debían seguir viendo el mundo.

Ver adultos mi hermana y a mi.

Y ver crecer mi sobrino y mis hijos.


El dinero se necesita.

Pero si para conseguir más hay que trabajar día y noche sin disfrutar de mis "rayos de sol", prefiero vivir a pan y agua.


El dinero se necesita.

Pero no si tengo que arriesgar la vida de otros para conseguirlo.

Ni siquiera la mía.


El dinero no es bueno si para conseguir más tienes que perder las cosas buenas de la vida .

Lo descubrimos en el lockdown.

Nadie echó de menos tener el Ferrari.

Todo el mundo echaba de menos recibir un abrazo de sus seres queridos.

Todos queríamos una copa de vino con nuestros amigos.

No me malinterpreten.

Está claro que no me refiero al dinero que necesitamos para tener un plato en la mesa. O pagar las facturas.

Estoy hablando de otra cosa.


Hablo de "lo quiero todo".

Hablo de que "todo vale".

Hablo de que "el fin justifica los medios".

No.

No, no es así.

No.

No vale todo .


O si.

Merece la pena si para lograr mi objetivo no tengo que dañar deliberadamente a otros.

Todo vale la pena si es para buscar lo que realmente nos interesa. Si es para buscar la belleza.


Y sí.

Recordemos que tarde o temprano el camino de todos terminará.

No somos eternos.

Todos nos llevaremos para siempre recuerdos, aventuras y sensaciones.

Y, sobre todo, cada uno de nosotros transmitirá sus valores a los que nos rodean.


Nuestra vida, el mundo, se basa en valores.


¿Cuántas veces, en tu vida y para tener un beneficio, has razonado como los que decidieron manipular el freno de emergencia del Mottarone?


¿Qué quieres de tu vida?

¿Qué buscas?

¿Qué quieres sentir?

¿Qué quiere transmitir?

¿Qué has puesto entre tus prioridades?


Busca tus respuestas.

Sean las que sean.


Yo también trabajaré en las mías.


Que para ninguno de nosotros sean "el estilo Mottarone".


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EL

PINCHA UVAS