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  • El Pincha Uvas

Alegría infinita

Mi cabeza nunca deja de pensar, de crear, de soñar.

Es un no parar.

Hubo años en los que ocasionalmente se detenía. Parecía un encefalograma plano.

Pero ahora no. Siempre está activa.


Desde el año pasado habíamos decidido que queríamos ir a Berlín con nuestra autocaravana.




Pero algo no funcionaba en mí.

Era un viaje complejo. No conocía las zonas ni los lugares a visitar.

Me aterraba la idea de decidir una ruta y perderme algo famoso o bello simplemente por desconocer su existencia.

Esto me ponía nervioso, inseguro.

En resumen, la preparación previa no era tan buena como de costumbre.


Durante semanas dije:

"Venga, la semana que viene vamos a pensar en el viaje".

El tiempo pasó inexorablemente. Y no organizaba nada.


Paralelamente trabajaba mucho y me preparaba para la aventura ciclista del verano.

No encontaba la "llave" para desentrañar la madeja.


Los chicos me enviaban propuestas. Eran activos. Pero yo estaba un poco atascado.

Y así llegó el martes de la semana de vacaciones.

Me puse en el ordenador y empecé a trazar la ruta y los lugares que se podían ver.

Ya no había más tiempo.


Miré los lugares recomendados por los niños y me dije:

"Teudis, ¿qué es lo más importante? Pasar tiempo de calidad con los niños, ¿verdad? Entonces, que no te importe si todo no es perfecto o no está bien planificado".

Me liberé. Y todo empezó a fluir de forma natural.

Fue una gran lección de vida para mí.


"Chicos, esto es más o menos el viaje. En los sitios en los que no sé dónde ir lo decidiremos juntos de momento. Y de todos modos, tomémoslo a la ligera. Todo se puede cambiar en cualquier momento. Tenemos 15 días de vacaciones por delante".


¿Y cómo fue?

Fue maravilloso.


Los chicos se turnaron para el puesto de copiloto. Así que no hubo discusiones.

Jordi, tras el gran éxito de su primera elección, se convirtió en la persona encargada de buscar el camper service (recarga y descarga de agua) y lugares para dormir.

Anna y Teudis buscaron lugares para visitar en las distintas ciudades.

En google maps Anna organizó el recorrido a realizar con las bicis para ver el máximo de cosas en cada ciudad.

¡Yo, como siempre, intentaba hacer lo menos posible 😚!


Todos tenían una tarea. Simple. Pero muy importante.

De esta manera todo funcionaba perfectamente.


Todos los días compramos comida.

Todos los días recorrimos kilómetros, pero también disfrutamos del paisaje y de la compañía.


Hablamos muchos idiomas.

A menudo enviaba a los chicos a pedir información para que pudieran arreglárselas solos.

Al final hasta Jordi esbozaba su inglés para pedir algo en la barra:

"For me water, thank you". ¡Genial!


¿Y qué salió de eso?

Que visitamos Suiza, Alemania, la República Checa, Austria e Italia.

Vimos el desfiladero de Roffla en Suiza, Lindau en el lago de Constanza, el castillo de Disney, Núremberg, Erfurt, Berlín, Dresde, Praga, Salzburgo, Insbruck y el lago de Garda.



Viajamos 2.500 km en nuestra autocaravana.


Todo era sencillo, es decir, sin forzar.

La sencillez suele ser sinónimo de belleza.


Fueron 15 días para conocer el mundo, enriquecerse, absorber y ampliar horizontes.

Fueron 15 días de familia.

Fueron 15 días de estar bien juntos. Todos con todos. Sin "si". Sin peros.


Las cosas buenas se recuerdan para siempre.

Nosotros, juntos, siempre creamos muchas.

Nosotros, juntos, somos algo hermoso.



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