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  • El Pincha Uvas

19 (esp)

¿Kilómetros?

Podría ser. Los he corrido muchas veces.


¿Horas?

Podría ser. Pero no lo es.


¿Euros?

Podría ser. Pero hoy en día, 19 euros no compran mucho.


¿Años?

¡Exactamente! Años.


Últimamente he pensado varias veces en cuando tenía 19 años.

Me parece que estoy empezando a pensar como un anciano.

Pienso en mi pasado. En mis 19 años. Y los comparo con alguien que hoy tiene 19 años.

Sí, eso es lo que hacen los viejos. Supongo que sí.

Entiendo pel porqué empiezan a salirme canas.


Pasaron muchas cosas alrededor de mi 19º cumpleaños.

En mi último año de instituto decidí trasladarme a Italia. Trabajé mucho para conseguirlo.

Y luego, siempre en los mismos años:

"Teudis, si llevas pendientes no vengas a casa.

Teudis, si te haces un tatuaje, no vuelvas a casa.

Teudis, si te tiñes el pelo, no vengas a casa".


Lo hice todo.

Un tatuaje en esos años. Y muchos más en la última década.

Dos pendientes en esos años. Admito que uno todavía me gustaria llevarlo.

Me teñí el pelo de color rubio platino. No, no. Esto no lo volvería a hacer. 😊


Lo hice todo. Sin embargo, siempre volvía a casa.

Mi padre siempre dejaba la puerta abierta para mí.


En el verano en que cumplí 14 años empecé a hacer cafés en el restaurante de mis tíos en Arbucies (a 100 km de donde yo vivía).

Mis padres se habían separado y mi madre se había mudado. Trabajar allí era una oportunidad para hacerle compañía.

Estaba devastada y perdida.


Desde el verano de los 16 hasta los 19 años, trabajé en Roses en un minisupermercado. El trabajo era 7 días a la semana durante tres meses.

Eran otros tiempos.



Durante el instituto trabajé los fines de semana como camarero en diferentes bares de los pueblos.


Desde que llegué a Italia he trabajado pintado pisos, he hecho mudanzas, hecho gimnasia para ancianos, he entrenado minibasket en una escuela judía, he hecho de seguridad nocturna en la Feria de Milán, he repartido folletos por 40.000 liras al día y muchas otras cosas.


Siempre he hecho cosas.

Hoy sigo haciendo muchas cosas.

Algunas personas me preguntan de dónde saco fuerzas para estar siempre ocupado.


En octubre de 1997, cuando tenía 19 años, cogí mi Seat Ibiza medio "hecho polvo", lo cargué con maletas, una bicicleta y muchos deseos, y viajé para descubrir mi nueva vida en Italia.

No había low cost, ni internet, ni teléfonos móviles, ni whatsapp, ni redes sociales.

Nos escribíamos cartas.

Mudarse a Italia o a Laponia era casi lo mismo.

Cuando me fui estaban mis padres, mi hermana y mis amigos Emma, María Rosa, Lourdes y los dos Joseps.

Han pasado 25 años y cada vez que vuelvo me siguen esperando los mismos amigos.


Es una locura mirar atrás y pensar en todo lo que ha pasado.

Es increíble pensar en que somos de una determinada manera porque fuimos de una determinada manera.


Los jóvenes de 19 años de hoy, no todos, suelen pensar en cosas demasiadas efímeras.

Probablemente yo también lo hacía a los ojos de mis padres.

Los jóvenes de 19 años de hoy serán lo que hoy están construyendo sin saberlo.


Tengo tres hijos, mis rayos de sol, y me gustaría transmitirles algo bueno antes de que cumplan 19 años.

A esa edad empiezas a tomar muchas decisiones: estudios, trabajo, pareja, viajes, gestión del dinero, ideas sobre el futuro, capacidad de sacrificarse y sufrir, capacidad de gozar y disfrur.

Uno se convierte en adulto.


He vivido una camino muy extraño.

Para algunas cosas no se lo deseo a nadie.

Para otras se lo deseo a todos.


Yo ahora estoy aquí.

Y yo soy como tú me conoces.

Ya no me tiño el pelo de rubio platino.

Pero llevo dentro de mi todas las experiencias.

Quiero ofrecer mis hombros a mis tres rayos de sol.

Con el paso de los años se han convertido en espacio muy amplio.

Hay espacio para todos.

Incluso para t que lees.


Si caminamos juntos, llegamos más lejos.

Si caminamos juntos, llegaremos mejor a nuestros destinos.


Apoyemos a los que tienen que llegar a los 19 años.

Y Apoyémonos mutuamente.

Aunque tengamos al menos el doble de su edad.






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