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  • El Pincha Uvas

Sliding Doors (Esp)

Gwyneth Paltrow.

1998.

Una gran película.

Y ella era maravillosa.

Mis amigos Josep(S) y yo la vimos en Venecia ese año.

Estábamos comiendo un bocadillo en el suelo. Ella bajó de un hermoso taxi desde un canal.

Hubiera podido saludarla. Tal vez fué mi momento "Sliding Doors" y yo no lo sabía ...




La puerta gira. O corre.

En el cruce hay que decidir. Siempre.


¿Girar a la derecha o a la izquierda?

¿Ir a trabajar o volver a casa?

¿Conseguiré subir a ese tren o tendré que tomar el siguiente?


Vivimos en un período histórico difícil.

Tienes que vivir a la ligera.

Todo lo que se nos propone tiene siempre una gran complejidad.

Todos estamos agobiados. La gente sólo habla en negativo. A las personas les cuesta mucho afrontar el sacrificio.


Antes la gente estaba acostumbrada a arremangarse y trabajar.

Cuando éramos niños, trabajábamos, ocupábamos el tiempo, nunca nos quedábamos quietos. Se crecía acostumbrados a las responsabilidades.


Cuando mi madre tenía 11 años se fue a vivir al hotel del pueblo para trabajar y ayudar a la familia que era de todo menos rica.

Mi padre trabajó toda su vida en el banco, entrando como portero y subiendo de nivel gracias a un grande abnegación.

Mi hermana y yo, desde que teníamos 14 años, trabajamos todos los veranos en sitos para los turistas.

Todos lo hacían. No éramos diferentes.


Antes se podía decir "pan al pan y vino al vino". Se podían decir las cosas en la cara.


Nos invitábamos a tomar café.

Solíamos llamar a gente para cenar y se hablaba durante horas. Siempre había una buena botella de vino en la mesa.


Antes se enseñaba a los jóvenes a respetar a los viejos. Se respetaba lo que decían los adultos. Punto.


Recuerdo un almuerzo familiar. Le dí una mala respuesta al abuelo Teudis. Sólo sirvieron tres miradas: papá, mamá y abuela. No lo hice nunca más.


Hoy muchas de estas cosas ya no pasan.

Nos sentimos como si caminaramos en una zona llena de minas.


Gana lo políticamente correcto.

Gana la "relacioncracia" en lugar de la meritocracia.

Hoy en día nunca se sabe lo que se puede o no se puede decir.

Hoy en día apenas se leen más de 10 líneas de texto. La palabra "paciencia" ha desaparecido del vocabulario.

Hoy en día la gente se engaña a sí misma por culpa de las redes sociales y cree que tiene miles de amigos, pero en realidad nunca se ha sentido tan sola.


Hoy, como ayer, las "Sliding Doors" siguen siendo actuales.

Puertas correderas. Se abren. Se cierran.

Dentro o fuera.

Un segundo. Un momento. Y todo cambia.


Un mensaje (equivocado) enviado a una persona (equivocada).

Un trabajo aceptado o rechazado. El futuro nunca será el mismo.

El coraje de hacer una llamada inesperada. Y encontrar (o no) la persona con la que compartir la vida.

Llegar a un lugar en horario. O en retraso.

Un abrazo. O un rechazo.

La palabra correcta en el momento equivocado. O la palabra adecuada en el momento adecuado.


La vida cambia. Siempre lo hace. Sin pausas.

Nuestro mañana cambia por lo que está pasando ahora mismo.


"Sliding Doors".

Puertas correderas. O puertas normales.

Se abren.

Se cierran.


Algunas personas piensan que el cambio es sinónimo de negatividad.

Que lo desconocido es sólo oscuridad.

Que elegir equivale fracasar.


Y hay quienes quieren abrir la puerta para que entre la luz.

Hay quién elige siempre el único plato que no conoce del menú porque quiere probar nuevos sabores.


A veces donde parece que las puertas correderas traen solo cosas negativas.

Pero, ¿quieres un secreto?

Si buscas, "el positivo" siempre está allí.

Siempre. SIEMPRE. ¡SIEMPRE!


"Sliding doors".

Puertas correderas.


Al no tener una puerta corredera he mejorado la puerta normal de la autocaravana.


Así cuando alguien entre va a poder encontrar algo bonito.


Puertas corredizas. O puertas normales.

Venid a mí.

Estoy aquí.

Estoy esperando.


¿Y tú? ¿Qué estás esperando?







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