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Cicatrices

  • Immagine del redattore: El Pincha Uvas
    El Pincha Uvas
  • 23 lug
  • Tempo di lettura: 2 min

Un día me miraba al espejo, como mamá me trajo al mundo.

Veía que la piel empieza a dar señales del camino recorrido.

Los ojos están rodeados de arrugas, que aumentan cada vez más.

Las ojeras se han vuelto casi permanentes.

La barba sigue ahí, pero ahora está cubierta de nieve en cada estación.

El pelo sigue siendo negro, pero tengo menos.

Los dientes sienten el paso del tiempo. Tengo que rehacer uno, pero espero tiempos mejores.

Y luego están ellas, las cicatrices.


Las observé con atención. Cada una de ellas me recuerda algo.

Pasa un poco como con los tatuajes. Cada una tiene su historia.

  • Tengo una grande en el labio, debajo del bigote. Me caí de un taburete cuando era muy pequeño. Se abrió todo. Mis padres me curaron con una simple tirita.

  • En el hombro izquierdo se ve una marca que quedó durante un partido de fútbol jugado en un campo de tierra. No sé cómo, pero caí dos veces en el mismo sitio. La marca sigue ahí.

  • En la muñeca izquierda tengo una pequeña cicatriz. Es casi invisible, pero está. Me la hice con unos 9 años. Discutía con mi hermana en un baño. Probablemente la estaba fastidiando. Ella me empujó y acabé contra esos portarrollos de sierra que había en las casas antiguas. ¡Y pam! Sangre y cuidados, como siempre.

  • En el costado derecho tengo un gran golpe desde hace tres años con un “raspón” que tengo en la pantorrilla derecha. Me los hice al mismo tiempo al caer en bici en un pequeño bache. Di un buen vuelo. Recuerdo bien el viaje en ambulancia.

  • A los 7 años me columpiaba en el borde de una piscina. Era tonto. Calcule mal las distancias y me golpeé muy fuerte contra el cemento. Tengo una marca bajo la barbilla, escondida por la barba.

  • La rodilla izquierda tiene la cicatriz más grande y evidente. Debajo está el ligamento cruzado anterior. Para hacerlo bien, lo rompí dos veces. Y para no perderme nada, también están las marcas de una artroscopia para arreglar los meniscos.

  • La rodilla derecha estaba celosa. Por desgracia. Allí están las marcas antiguas de otra artroscopia y las nuevas de una caída en bici.

En el codo derecho tengo un tatuaje. Antes era entero y bien definido. Ahora es desigual por culpa de una gran cicatriz, también hija de una caída en bici que necesitó algunos puntos.


Mi cuerpo es como un mapa.

Cada cicatriz es el testimonio de una vida llena de todo.

Cada cicatriz también marca el paso del tiempo.

Intentaré que no suceda. Pero ya sé que tendrá nuevas. Nunca estoy quieto.

Caeré, o me lanzaré o resbalaré.

No me importa.

Significará que “la vida todavía está llena de vida”.


¿Cuáles son las cicatrices más difíciles?

Las que no se ven.

Las primeras se curan con una tirita o algunos puntos de sutura.

Las otras se curan con mucho trabajo.

Yo las he curado pidiendo a mis ojos que miren las cosas bellas.

Las miro. Y las busco.

Y sonrío.


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EL PINCHA UVAS

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