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  • El Pincha Uvas

4,5 euros

En estos días viene ganas de hacer de todo.

Excepto continuar con actividades triviales, como puede ser este blog.


Estamos pasando por un momento terrible.

Alguien muy querido por mí me habla de situaciones terribles en Bérgamo.

Hoy vimos a los militares haciendo operaciones que nunca quisimos ver.

A estas alturas todos tenemos amigos o conocidos afectados por este maldito virus.

Los boletines vespertinos que nos llegan del lugar donde trabajo son todavía muy alarmantes. El pico de contagio aún no ha llegado.


Todavía tenemos algunos días, semanas y meses muy duros por delante.

Además, hay pocas noticias alentadoras de Cataluña y España.

Está mi querida hermana, toda mi familia, mi querido grupo "MELT", mis "vells i bells amics" y muchos otros.


Y para ellos no puedo hacer nada más que decirles lo que está pasando aquí para que sepan lo que pasará allí.


Mientras tanto, las semanas de aislamiento se empiezan a sentir, aunque en casa se esté muy bien . Los niños son buenos. Muy buenos. Pero sienten la situación.

Y te das cuenta que que quieres continuar las actividades que hay que hacer.


Tenemos que continuare en lo que se pueda.

Nos lo debemos a nosotros mismos y a los que están en primera línea.

Yo también se lo debo a mis hijos. No puedes detenerte. Tienes que levantar la cabeza y seguir caminando.

Por eso, a pesar de que el momento ha llevado mi cabeza a otra parte, he decidido escribir igualmente.


Cuando se podía, incluso en los últimos días, con los "tres rayos de sol" nos fuimos con las bicicletas en medio de los campos que hay al lado de nuestra casa.

Estábamos solos.

Sin nadie alrededor.

Teníamos una mochila en los hombros. Y la merienda, una pelota y Frisbee.

Necesitábamos un poco de aire.

Pero no utilizábamos bicicletas desde hace mucho tiempo.


Llegamos al garaje.

Y veo que los niños han crecido mucho.

Hay momentos en que la realidad es cruel.

Darse cuenta de que "ellos han crecido mucho" es sinónimo de "yo he envejecido mucho".


  • Jordi ya no cabe en su vieja bici. Es pequeña. Tiene que coger la vieja bicicleta de Teudis para salir.

  • Anna tiene que usar una bicicleta de mujer que arreglé hace tiempo.

  • ¿Y Teudis? ¿Qué le queda? Teudis tiene que usar la vieja bicicleta de Anna.


Es una buena. Muy buena.

Es una bicicleta de montaña con muchos engranajes.

Marca Decathlon como la mayoría de las bicicletas de los chavales.

Pero tiene un pequeño problema.

Es negra, combinada con un rosa "rosa shocking".


Una gran parte es negra, pero la marca, los cables, los detalles y más cosa son de color rosa.

No es una bicicleta para ser considerada de un ... "macho"





Nos vamos de excursión.

No te digo el estado de Teudis.

Se siente humillado.

Tiene miedo de encontrar a alguien que lo conozca.

Ese color rosa lo mortifica en el lugar más profundo de su ser.


"Papi, ¿compramos otra bicicleta? No quiero montar más en esta."
"¿Pero sabes cuánto cuestan? Ya se nos ocurrirá algo".

A veces, como en este período, mirar con atención nos hace valorar lo que tenemos.

Nos hace redescubrirlo de una manera diferente.


Todo lo que se necesitó fue un bote de spray negro.

Fue suficiente proponer un trabajo de una manera positiva.

Teudis pintó la bici rosa rosa.






  • Teudis ahora tiene una hermosa y agresiva bicicleta negra.

  • Y la hizo él mismo.

  • Ahora ya no está mortificado por andar por ahí.

  • Ahora está orgulloso.

  • Porque es su bici.

  • La ha hecho él.


Hoy tenemos la oportunidad de ver nuestras relacioes como si fueran la bicicleta de Teudis.

Algunos tenemos que (re)descubrirlas porque nos vemos obligados a vivirlas 24 horas al día. Estamos confinados en casa.

Otras tenemos que (re)adaptarlas porque no podemos vivirlas en persona. No podemos movernos.


Este momento nos da la oportunidad de darnos cuenta de lo que tenemos.
Y lo que es realmente importante para nuestras vidas.


No hay necesidad de cambiar todo.

A veces un cambio de color es suficiente.

A veces no tienes que comprar cosas nuevas. Con solo 4,5 euros puedes tener cosas nuevas.

Sólo tienes que cambiar tus ojos.

Sólo hay que ama de nuevo lo que ya tenemos.

Todo lo que se necesita es una forma diferente y hermosa de relacionarse con los demás.

Sólo hay que querer el florecimiento de un deseo.

Es suficiente darse cuenta de una necesidad.

Es suficiente dar una simple caricia. En vivo. O desde la distancia.


Todo puede cambiar de color.

Y todo irá bien.




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EL

PINCHA UVAS