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Monte Lesima (esp)

No sabíamos si ir o no.

Teníamos tres días de vacaciones y la previsión meteorológica era desastrosa.

El primer día decidimos quedarnos en casa para evitar el temporal. Pero al final el día siguió siendo hermoso.

El segundo día volvimos a quedarnos en casa. Y el día siguió siendo hermoso.

Al tercer día no aguantamos más. Llevamos demasiado tiempo sin utlilizar la autocaravana.

Todos la echamos de menos. Decidimos ir.


En este punto comienzan las hipótesis:

"¿Vamos a la zona de Lecco y hacemos un recorrido por el paso de Sormano?".

"¿Vamos a Varese y visitamos el Sacro Monte o el Campo dei Fiori?".

"¡NO! Quedémonos en la zona de Pavía para ir directamente a una cena en casa de unos amigos."

Decidido. Todos estamos de acuerdo.

"El domingo por la tarde vamos todos a ver el torneo de Jordi (¡hizo un golazo!) y luego nos vamos".


¿Dirección?

Passo del Brallo, zona limítrofe entre Lombardía y Emilia Romagna.


Es genial cuando se retoman ciertos hábitos.

A estas alturas estamos súper organizados en la autocaravana: unos ponen la comida en la nevera, otros recuperan unas mantas, otros ponen agua en el depósito, etc. etc.

A última hora de la tarde llegamos al Paso del Brallo (800 m sobre el nivel del mar). Cenamos, leemos un poco y nos dormimos sin dificultad. Las camas de la caravana son ya muy familiares.

El lunes por la mañana nos despertamos con el canto de los pájaros. Es un espectáculo.


"Chicos, ¿nos vamos?".

¿Dirección? Monte Lesima.


Es un excursion difícil. ¡La más difícil que hemos hecho!

Caminamos un trozo muy largo sobre el asfalto. Charlamos mucho. Nos reímos.

A partir de un cierto punto, subimos. Y subimos. Y subimos todavía más.


El asfalto se convierte en tierra.

La tierra se convierte en hierba.

La hierba se convierte en nieve.


En la cima hay un radar de la fuerza aérea y una gran cruz.

Se ven cerca. Pero no lo estan.

"Papi, estoy un poco cansado/a. Me siento un poco mareado/a. Voy a beber un poco".

"¿Quieres que volvamos? No estamos obligados que subir hasta la cima".

"No te preocupes. Lo conseguiremos. No me voy a rendir".

"Chicos, sois un espectáculo. Caminad detrás de mí. Iré despacio. Subiremos con un ritmo constante. La pendiente es pronunciada. La constancia nos llevará hasta la cima".


No nos rendimos. No se rindieron. Son realmente duros.

Subimos hasta el punto más alto de toda la provincia de Pavía.


Monte Lesima. 1722 mt.

La leyenda cuenta que el nombre de Lesima se remonta a la época de Aníbal: cuando el general cartaginés, acampado con sus hombres en el valle de Trebbia, subió a la cima de la montaña (el mismo lugar donde nos encontramos), sufrió una herida en la mano y por eso se llamó "lesa manu", de ahí "Lesima".

Estamos encima de un trozo de historia.

Frente a nosotros vemos la región de la Liguria (en un día claro también se puede ver el mar), y luego, en el sentido de las agujas del reloj, Piemonte, Lombardía y Emilia Romagna. Desde aquí vemos 4 regiones.

Es un día nublado y hace frío en la cima. Había nevado el día anterior.

Pero el paisaje es realmente majestuoso.




Comemos rápidamente. No debemos resfriarnos.

En el camino de vuelta vemos a tres fantásticos ciervos.


Charlamos. Charlamos siempre.

Jordi es una cabrita.

Teudis siempre bromea.

Y Anna sigue mis pasos.


"Chicos, hemos perdido el sendero. Lo perdimos mientras seguíamos a los ciervos. Pero ahí abajo veo la carretera de los coches. ¿Bajamos por el bosque?".


Es increíblemente divertido.

Nos deslizamos sobre las hojas. Nos agarramos a las ramas de los árboles.

Me resbalo y me caigo. Hago una media voltereta en el aire. Risas y burlas a raudales.

Merendamos con plátanos y chocolate.

Y poco a poco volvemos a la autocaravana.


Hemos caminado 23 km y hemos hecho 1069 mt de desnivel.

Hubo charlas, belleza y fatiga.

Los recuerdos permanecerán imborrables para siempre.



Los tres rayos de sol dijeron:

"Papo, mañana iremos a la escuela y los demás nos contarán sus viajes al Duomo o a los centros comerciales. Nosotros, en cambio, siempre podemos contar experiencias que ellos ni siquiera pueden imaginar".


  • Es bonito poder ser un instrumento que permita a los niños enriquecerse y crecer con la pasión por las cosas bellas y sencillas.

  • Es agradable poder aprender de ellos. Me permiten mirar el mundo a través de sus ojos.

  • Siempre es agradable descubrir que juntos somos un equipo especial.

  • El "viejo boomer" y los tres rayos de sol, juntos, somos una maravilla.






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