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Almuerzo para dos

  • Immagine del redattore: El Pincha Uvas
    El Pincha Uvas
  • 12 nov
  • Tempo di lettura: 2 min

Estaba en el trabajo.

Teníamos que ir a almorzar.

A causa de los diversos compromisos de todos, fuimos al comedor solo dos.

Estos casos son una gran oportunidad.

Se logra hablar de cosas diferentes a las de siempre.

Uno puede sincerarse.

Uno puede despojarse.

"¿Estás listo?"

"Sí, vamos".


Bajamos al comedor.

Hacemos la fila con la bandeja.

Pagamos, ponemos aceite y sal a las verduras, tomamos el agua y nos sentamos.

Somos yo y una compañera.

Se habla de relaciones, de historias.

Se habla de vida.

En un momento dado, mi compañera habla de sí misma y de algunas de sus situaciones personales.

En medio de la nada, plantea una pregunta retórica en la que ha resumido todo un razonamiento suyo.

"¿Tú quieres compartir o construir?"

Cuando hizo la pregunta me quedé callado unos segundos.

Tuve que detener la mirada para concentrarme. Es ese momento que ocurre cuando piensas en algo muy importante. En psicología, este descubrimiento se llama "insight".

Tu pensamiento se va muy al fondo y te bloqueas, como queriendo concentrar todo tú mismo en un punto determinado del cerebro.

Al final del almuerzo me anoté la pregunta.

Hoy la he releído. Me ha removido cosas en el corazón.


He pensado en personas, iniciativas o ideas.

Y lo que me he respondido (a mí mismo) me contó algo muy profundo.

Con la gente que hay alrededor, ¿quieres compartir o quieres construir?

Con tus hijos, ¿quieres compartir o quieres construir?

En el trabajo, ¿quieres compartir o construir?

Y cuando inventas iniciativas varias, conoces gente o quién sabe qué, ¿quieres compartir o construir?


No importa si se trata de una pareja, de un amigo o de un hijo.

Siempre se puede preguntar: ¿qué deseo, compartir o construir?


Claro, no necesariamente un verbo excluye al otro.

Depende de cómo uno se plantee las cosas, depende de lo que desee.


Se puede escuchar sin dejarse afectar.

Y también se puede contar sin dejarse afectar.

Todo depende de si se quiere compartir o construir.


Es posible vivir toda una vida solo compartiendo. Sin construir.

O puede suceder lo contrario.

A veces no hace falta toda una vida: en un solo segundo se puede construir algo que permanezca para siempre.


No hay un correcto o un incorrecto.

No es mejor compartir que construir. O viceversa.

Depende de nosotros.

Depende de lo que deseemos.


¿Compartir o construir? ¿Y si fuera compartir para construir?

Almuerzo para dos.

Esperemos que se repita.


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