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  • El Pincha Uvas

Que nadie nos quite nuestros sueños

Anna me conoce desde hace más de 20 años.

Siempre me ha valorado de manera especial. No sé qué vio en mí cuando éramos tan jóvenes.

Siempre tenía muchos detalles para mí.

Palabras, miradas, atención.

Ahora vive en Estados Unidos. Y sigue mostrandome el mismo afecto.


Después del maratón de Milán me escribió:

"Hace 20 años ni siquiera habrías pensado en hacer tal hazaña 👍👍👍👍👍"


Es cierto. Es muy cierto.

Hace 20 años no se me habría ocurrido hacer estas cosas.

Y tampoco hace 35 años.


Cuando tenía 11 o 12 años hice una carrera campestre.

Llegué el último. ¡Ul-ti-mo!

El último, ¿entiendes?

No había ningún otro niño detrás de mí.

Ni uno.

El último. El últimoooo!


En esos mismos años participé en una carrera en colegio.

Corrí los 400 mt.


¿Sabes en qué posición llegué?

En ninguna.

No terminé. Cero. Kaput.

Me retiré.


En aquellos años estaba un poquito "gordo", jugaba al fútbol en el colegio (era bueno) y al tenis de mesa (no tan bueno).




Nunca pensé que haría esas cosas de adulto.

Las premisas eran completamente diferentes.


Me licencié en educación física. Pero en esos años hice muy poco deporte.

Trabajé viajando por Italia hablando de deporte en conferencias con mucha gente. Pero luego me di cuenta de que era un teórico, un actor, un repetidor de frases bonitas. No vivía el deporte. Tal vez ni siquiera la vida.


Cambié de trabajo. Y también cambié mi vida. En realidad, he cambiado mil vidas.


He hecho muchas cosas que nunca pensé que haría.

He terminado tres maratones.

He perdido la cuenta de las medias maratones.

He participado en 6 o 7 triatlones.

He dado la vuelta a la Lombardía en bicicleta.

He viajado solo con mi bicicleta de gravel desde Milán a Barcelona.

He ido en bicicleta con mis amigos desde Milán a San Remo (280 km).

He nadado atravesando el puerto de Barcelona.

He recorrido el Camino de Santiago, la Vía Francigena y la Vía degli Dei en invierno.

He subido al Refugio Nacamuli (2880 m) en condiciones peligrosas. Y he bajado sin mis zapatos para dar los míos a un compañero en dificultades.


He hecho casi todo.

Y sin embargo, cuando era un niño, llegué el último en una carrera con cientos de chicos.

Quién lo iba a decir.


La vida está hecha para ser vivida.

No podemos rendirnos.


El deporte es real. Y metafórico al mismo tiempo.

En algunos años fui muy gordito. Y quedé último en algunas competiciones.

Durante el entrenamiento de fútbol, tenía que gritar: "¡Esperadme, soy el capitán! Tened respeto por mí, chicos". 🤦♂️


Tuve que repetir COU. Y sin embargo, me gradué con honores en la universidad.

He impartido con éxito cursos basados en conocimientos que aprendí por pasión.

Hablo cuatro idiomas perfectamente. Y entiendo un quinto.

He sido director de centros deportivos, empresas de organización de eventos, asociaciones culturales, restaurantes, empresas de catering, oficinas internacionales y mucho, mucho más.

¡Ah! Hice de profesor en la escuela. Pero no se me daba bien.

También hice traductor de español a italiano ante 500 personas. Y esa ha sida la vez que he lo he hecho peor en toda mi vida.

Tengo tres hijos. Y tenemos una relación especial.


En mi vida he gozado. Y también he sufrido.

Cuando tenía 19 años, me fui a Italia solo casi sin hablar el idioma.



A los 23 años, ya había perdido a mi padre y a mi madre. Malditos cigarrillos. Malditos sean los tumores.

Durante muchos años construí una vida. Y luego la reconstruí.

Me he levantado una y otra vez del abismo más profundo.

Algunas personas me miran porque dicen que soy una inspiración positiva.


Y sí, suena absurdo, pero Anna tiene toda la razón.

Nunca pensé que pudiera hacer tales hazañas.

Y no. No estoy hablando de deporte.


NO PUEDES RENDIRTE.

HAY QUE QUITAR LA OSCURIDAD.

HAY QUE ABRIR LAS VENTANAS Y DEJAR QUE ENTRE LA LUZ.


LA BELLEZA ESTÁ AHÍ FUERA.

ESTÁ ALLÍ PARA TODOS. SIN EXCLUSIÓN.

NOS ESTÁ ESPERANDO.

VAMOS A BUSCARLA.


¡QUE NADIE NOS QUITE NUESTROS SUEÑOS!



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